Durante años, el dióxido de carbono (CO₂) se ha considerado principalmente un residuo de los procesos industriales y uno de los principales gases de efecto invernadero. Sin embargo, ¿y si parte de ese CO₂ pudiera dejar de ser únicamente una emisión y convertirse en una materia prima con valor?
Esta es una de las ideas detrás de las tecnologías CCUS (Carbon Capture, Utilization and Storage): capturar el CO₂ antes de que llegue a la atmósfera para después utilizarlo en diferentes aplicaciones industriales o almacenarlo de forma permanente.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA) identifica diferentes vías para utilizar el CO₂ capturado, incluyendo la producción de combustibles sintéticos, productos químicos y materiales de construcción. Además de contribuir a la descarbonización, estas aplicaciones pueden generar nuevas oportunidades económicas para determinadas industrias.
Pero ¿cómo funciona exactamente este proceso?
¿Qué es CCUS y cómo funciona?
CCUS engloba un conjunto de tecnologías que permiten capturar, transportar, utilizar o almacenar dióxido de carbono procedente de instalaciones industriales, centrales energéticas e incluso directamente de la atmósfera.
El proceso puede dividirse en varias etapas:
- Captura: el CO₂ se separa de una corriente de gases antes de ser liberado a la atmósfera.
- Acondicionamiento y transporte: el CO₂ capturado puede ser tratado, comprimido y transportado hasta el lugar donde será utilizado o almacenado.
- Utilización o almacenamiento: el CO₂ puede convertirse en materia prima para diferentes productos o almacenarse permanentemente en formaciones geológicas.
La diferencia entre CCS y CCUS está precisamente en esta última etapa. Mientras que CCS (Carbon Capture and Storage) se centra en capturar y almacenar permanentemente el CO₂, CCUS incorpora también su utilización como recurso industrial.
Y es aquí donde aparece la posibilidad de generar valor económico.
¿Cómo se puede ganar dinero con el CO₂ capturado?
El CO₂ no tiene por qué ser considerado únicamente un desecho. En determinadas condiciones puede convertirse en una materia prima para diferentes industrias.
- Combustibles sintéticos
Una de las aplicaciones con mayor potencial es la producción de combustibles sintéticos.
El CO₂ capturado puede combinarse con hidrógeno para producir combustibles sintéticos, incluyendo alternativas para sectores difíciles de electrificar, como la aviación.
Este proceso permite reutilizar el carbono como materia prima en lugar de depender exclusivamente del carbono procedente de combustibles fósiles. Según la IEA, los combustibles sintéticos constituyen una de las principales vías futuras para el uso del CO₂ capturado.
- Productos químicos
El CO₂ también puede utilizarse como materia prima en determinados procesos de la industria química.
Esto abre la puerta a sustituir parcialmente fuentes de carbono fósil por carbono procedente de CO₂ capturado. Sin embargo, la viabilidad depende de factores como el consumo energético, el proceso utilizado y el ciclo de vida completo del producto.
Por ello, capturar CO₂ no significa automáticamente que un producto sea sostenible. Para que exista un beneficio climático real, es necesario analizar de dónde procede la energía utilizada y cuánto tiempo permanece el carbono retenido en el producto.
- Materiales de construcción
Otra aplicación especialmente interesante es la utilización del CO₂ en la fabricación de materiales de construcción.
El dióxido de carbono puede incorporarse a determinados materiales mediante procesos de mineralización y otras tecnologías, pudiendo contribuir en algunos casos a una retención más duradera del carbono.
Esta vía resulta especialmente atractiva porque puede combinar la reducción de emisiones con la fabricación de productos comercializables. De hecho, la IEA identifica los materiales de construcción como una de las áreas con potencial para desarrollar mercados de utilización de CO₂.
Capturar CO₂ también puede generar valor
Además de la venta o utilización del CO₂ como materia prima, los proyectos CCUS pueden beneficiarse de otros mecanismos económicos, dependiendo del país y del marco regulatorio, como incentivos, mercados de carbono o sistemas de reducción de emisiones.
El interés financiero por estas tecnologías está creciendo. Según la IEA, la inversión mundial en proyectos CCUS superó los 5.000 millones de dólares en 2025, más de 15 veces el nivel registrado en 2020.
Esto demuestra que la captura de carbono está evolucionando desde una tecnología centrada exclusivamente en la reducción de emisiones hacia un sector con nuevas oportunidades de inversión e innovación.
El papel de la investigación y las plantas piloto
Pero antes de convertir una tecnología CCUS en un proceso industrial rentable, es necesario demostrar que funciona.
Aquí entran en juego las plantas piloto de captura de CO₂, que permiten estudiar diferentes materiales, procesos y condiciones de operación antes de realizar una implementación a gran escala.
En este campo, EDIBON participa en el desarrollo de tecnologías avanzadas para la captura de CO₂. Uno de los ejemplos más destacados es la EDIBON-MOF4AIR Pilot Plant for CO₂ Adsorption Capture, desarrollada en el marco del proyecto europeo MOF4AIR.
EDIBON y la innovación en captura de CO₂
Dentro del proyecto MOF4AIR, EDIBON diseñó y fabricó tres plantas piloto destinadas a probar tecnologías de captura de CO₂ basadas en MOFs (Metal-Organic Frameworks) en condiciones industriales reales.
Estas plantas permiten estudiar la adsorción de CO₂ utilizando materiales MOF y optimizar diferentes variables del proceso. El sistema incorpora tres columnas de adsorción y un sistema de control desarrollado por EDIBON, que permite monitorizar y gestionar las principales variables de operación.
Las plantas fueron instaladas en diferentes emplazamientos industriales y centros de investigación de Europa, incluyendo el Technology Centre Mongstad (Noruega), la refinería Tüpraş (Turquía) y el centro de tratamiento de residuos Solamat-Merex (Francia).
Además, EDIBON ha desarrollado una planta piloto de captura de CO₂ por adsorción para VITO, centro de investigación aplicada en Bélgica, diseñada en colaboración con sus investigadores para responder a necesidades específicas de experimentación y desarrollo.
Del CO₂ como emisión al CO₂ como recurso
¿Se puede convertir el CO₂ en dinero? La respuesta es sí, pero no de forma automática.
El verdadero potencial de CCUS está en crear una cadena de valor en la que el CO₂ capturado pueda convertirse en un recurso para nuevas aplicaciones industriales, siempre que la tecnología sea técnica y económicamente viable y que el proceso completo genere beneficios ambientales demostrables.
Combustibles sintéticos, productos químicos y materiales de construcción son solo algunas de las posibilidades que se están investigando.
Para que estas tecnologías lleguen a la industria, la investigación, la experimentación y las plantas piloto son fundamentales. A través de proyectos como MOF4AIR y del desarrollo de plantas piloto de captura de CO₂, EDIBON contribuye a transformar la investigación en tecnología aplicada, proporcionando equipos capaces de estudiar y validar procesos de captura en condiciones cada vez más cercanas a las industriales.
Porque el futuro del carbono no tiene por qué ser únicamente reducirlo: también puede consistir en capturarlo, utilizarlo y convertirlo en una oportunidad para una industria más eficiente y sostenible.
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Interested in innovation, digital evolution, and best practices in product development, she approaches her work from a practical, well-documented perspective focused on continuous improvement and the creation of useful, reliable, and high-quality products for end users.
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